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Djemma El Fna
Sumérgete de cabeza en el crisol de culturas, color y entretenimiento de Marrakech, y dirígete directamente al Djemma El Fna en el corazón del barrio antiguo de la ciudad, La Medina. Es literalmente el espíritu de Marrakech de día y de noche.
La traducción aproximada de su nombre significa “El fin del mundo”, pero para los locales, esta plaza es el centro de su sociedad. En esencia, es un mercado de artículos, alimentos y entretenimiento. La gente, que acude a miles, viene aquí a comprar, entretenerse y comer diariamente.
Esta plaza no ha visto un momento de paz en sus 800 años de existencia. Antiguamente era un lugar de ejecuciones públicas. Más tarde se convirtió en un mercado, un lugar de encuentro y un centro para todo tipo de comercio de las caravanas que cruzaban desde África hasta Europa y Oriente Medio. Hoy en día es todas estas cosas además de una de las atracciones más populares de todo Marruecos.
Espera ver, oír y probar cosas que nunca antes has imaginado. Encantadores de serpientes, acróbatas, músicos, artistas de la henna y el tatuaje, incluso dentistas se pueden encontrar entre los vendedores callejeros que compran, venden, cocinan, comen, regatean y socializan.
Todo lo que puedas imaginar está a la venta aquí: especias, sandalias, muebles, zumos de frutas, bufandas, té, animales, productos frescos ¡y delicias culinarias que dispararán todos tus sentidos!
Por las noches, los puestos de comida sirven una variedad de estofados locales y otros potajes tradicionales, ofreciéndote la oportunidad única de probar la comida local. Si ves a los locales comer en una parada, es una apuesta segura para que pruebes también.
Tráete la cámara, pero prepárate para pagar unos cuantos dirhams a cambio de tomar fotos de los artistas y paseantes, y no pierdas la ocasión de empezar una conversación con los autóctonos, ¡que mostrarán un auténtico interés por conocerte!
Los Souks
Justo detrás de Djemma El Fna en la Medina, encontrarás un complicado laberinto de pequeñas callejuelas interminables, llenas de tiendas y casas de té. ¡El paraíso de los compradores!
Equiparable al Gran Bazar de Estambul, aquí es donde tienes que venir si acudes al mercado para comprar una alfombra de primera calidad con un diseño característico de la zona. Si no, tienes cantidad de artículos tentadores: zapatos de piel, cuencos, tanjines (los cazos en forma cónica utilizados para cocinar estofados) y otras cerámicas, olivas, dátiles y todo tipo de semillas, hierbas, perfumes, joyas, objetos de metal y artículos tejidos.
Regatear es parte de la experiencia y los tenderos esperarán que lo hagas. Si estás buscando un artículo un poco más costoso, es posible que te inviten a un té de menta mientras te muestran el género expuesto. Es parte de la hospitalidad local, y al aceptar una taza no te comprometes a comprar. No tengas de miedo de visitar varios puestos y observar la variedad de productos de calidad a la venta. De esta manera te formarás una idea más concreta del precio común de los artículos más caros y de las variaciones entre un sitio y otro. Entonces, una vez estés preparado para comprar, podrás negociar un buen precio.
Finalmente, prepárate para perderte – es parte de la diversión, ya que ningún mapa turístico te va a ayudar a navegar con éxito por los souks a menos que te ciñas a las calles principales, perdiéndote las joyas escondidas que siempre están a un paso o dos más allá. Es mejor ir deambulando, perderse, ¡y luego encontrar un taxi que te lleve a donde empezaste!
Mezquita Koutoubia
Esta bella mezquita es visible desde cualquier punto de Marrakech, ya que es la mezquita más grande de la ciudad.
Destaca por su famoso minarete decorativo, que fue construido con arcilla batida. Es la más antigua de su clase en el planeta y se ha convertido en un símbolo de la ciudad de Marrakech. Fue construida después de la conquista de Marrakech por parte de Almohad en 1150, y finalizada durante el reino del sultán Yacoub el Mansour, unos 30 años más tarde.
El vestíbulo de oración de la Mezquita, que ocupa unos impresionantes 5.400 metros cuadrados, es más antiguo que el minarete, y fue construido durante el siglo XII, aunque más tarde fue derruido y reconstruido porque no se alineaba perfectamente con la Meca en su primera construcción.
En caso de que no estés familiarizado con el significado de la Meca, aquí tienes alguna información relevante: los musulmanes siempre rezan de cara a la Meca. Situada a unos 4.000 kilómetros de Marruecos, cerca del Mar Rojo, su importancia reside en el hecho que fue el lugar de nacimiento del profeta Mahoma en el año 570 d.C. También era la capital del Islam en la época antigua.
Sólo se permite la entrada de musulmanes a la mezquita, aunque cualquiera puede admirar la estructura desde el exterior del complejo, que es particularmente bello durante la puesta de sol, que otorga a la arcilla un bonito tinte cálido.
Tumbas Saadianas
Cerca de la Mezquita de Kasbah, en el barrio de Kasbah de Marrakech, se encuentran las Tumbas Saadianas, que datan de la época del sultán Ahmad Al Mansur, que murió en el año 1603. Magníficamente decorada con baldosas de colores, escritura árabe y esculturas ornamentadas, las tumbas fueron selladas y permanecieron en el anonimato hasta 1917, cuando un grupo de exploradores franceses las encontraron por casualidad. El sellado de los Mausoleos ayudó a preservar las tumbas en excelentes condiciones, lo que las ha convertido en una atracción única y muy popular entre los turistas.
Se contaba que este lugar era el cementerio original de los descendientes del Profeta Mahoma, aunque las tumbas que se pueden ver hoy en día fueron construidas para sesenta y seis miembros de la Dinastía Saadi, principalmente la nobleza y los príncipes, incluyendo también la tumba de Ahmad al Mansur y su familia inmediata.
El primer Mausoleo no es tan antiguo como el segundo, aunque su decoración es más elaborada, ya que fue construido especialmente para albergar la tumba de Mansur. El techo abovedado y las baldosas con ilustraciones son similares a las baldosas que decoran el Palacio de la Alhambra en Granada, que fue construido 200 años antes.
Aparte de las sesenta y seis tumbas interiores, existen otras 100 más en los jardines circundantes, marcadas con decorativas lápidas con mosaicos de distintos diseños.
Jardines Majorelle y Museo de Arte Islámico
Si sientes que necesitas un respiro del desértico calor de Marrakech, dirígete a los Jardines Majorelle, situados en el corazón de la Ciudad Nueva. Encontrarás un jardín botánico exuberante y apacible, construido por el pintor francés Jacques Majorelle en 1924, durante la época colonial en que Marruecos estuvo ocupada por los franceses.
Después de trasladarse a Marrakech para trabajar en sus cuadros, Majorelle puso su atención en el desarrollo de las tierras que rodeaban su villa y taller. El jardín abrió al público en 1947. Después de su muerte, el gurú de la moda francesa Yves St. Laurent y su socio Pierre Bergé compraron la propiedad.
Además de las plantas, que varían desde coloridas bouganvillas hasta exóticas variedades de cactus provenientes de las Américas, el jardín también alberga 20 especies de aves que sólo se encuentran en el norte de África.
El increíble azul cobalto utilizado para varias paredes maestras y otros objetos fijos alrededor de los jardines, fue denominado más tarde como Bleu Majorelle, en honor al creador del jardín.
La villa situada en el centro del jardín ahora es un Museo de Arte Islámico, que exhibe piezas principalmente de las colecciones personales de Pierre Bergé e Yves St. Laurent, formadas por objetos provenientes de lugares autóctonos que incluyen la región del Magreb, y que se extienden tan lejos como el continente asiático.
Entre los objetos se encuentran cerámicas y otros artículos de barro, armas, joyas, tejidos y alfombras, así como figuras talladas en madera. También puedes hallar una selección de obras pintadas por Jacques Majorelle, un legado único que representa la creación de este magnífico lugar celebrado a la vez por locales y turistas.
La tienda de regalos del museo vende una buena colección de libros, cerámica y perfumes creados a partir de las plantas del jardín. Los jardines y el museo están abiertos a diario desde las 8 de la mañana hasta el cierre, que depende de la temporada. Entre las 12:00 y las 14:00 cierran para ir a comer.
Palacio El Bahia
Otro glorioso ejemplo de la arquitectura marroquí es el Palacio El Bahia. Levantado durante el siglo XIX, su construcción tardó 15 años en finalizarse. Fue encargado por el sultán Ahmed Ibn Moussa (Ba Ahmed) entre 1894 y 1900 por un grupo de artesanos traídos expresamente desde Fez para realizar el trabajo.
El nombre del palacio se traduce como “palacio de las bellezas”, aunque no se refiere a sus baldosas decorativas, ni a sus techos grabados en madera de cedro, ni a sus fuentes ni a sus jardines cuidados a mano – ya que fue construido como la residencia oficial de las concubinas del Sultán, y bautizado en honor a ellas.
Aparte de las 160 habitaciones individuales, también puedes explorar los ampulosos vestíbulos, las estancias del Sultán, los patios y los jardines que se extienden a lo largo de ocho hectáreas. Cuenta con invertir unas dos horas para verlo todo, o si no también tienes la opción de contratar un guía turístico para visitar el palacio, que se asegurará de que no te pierdas los detalles importantes, además de aprender algo más que la admiración de la belleza del palacio, como una visión de la vida del líder real, sus concubinas, los arquitectos, artesanos y sirvientes de la época.
Prepárate para pagar unos 50 dirhams por la visita, además de los 10 dirhams que cuesta la entrada al recinto. El palacio está abierto todos los días entre las 9 y las 18 horas, excepto cuando la familia real se encuentra en la ciudad, y cierra durante 3 horas a la hora de la comida.
Viaje en Globo Aerostático por encima de Marrakech
Para vivir una experiencia única en la vida durante tu estancia en Marruecos, un viaje en globo aerostático no sería una mala elección. Imagínate izarte hasta el cielo y volar silenciosamente por las planas del Alto Atlas, cruzando interminables llanuras desiertas, frondosos oasis verdes y pueblos bereberes por debajo tuyo...
Marrakech es un sitio muy popular para apuntarse a este tipo de excursión, que varía desde el básico vuelo de una hora, hasta el vuelo con desayuno o los paquetes de vuelo desayuno con champagne. Las visitas se pueden reservar a la llegada o antes de salir.
Los precios locales se sitúan entre los 2.000 dirhams (unos 175 euros), aunque pagarías fácilmente al menos 200 euros si reservas con antelación. Son necesarias buenas condiciones climatológicas antes de proceder a volar, así que si reservas por adelantado no tienes el vuelo garantizado.
Cuenta con levantarte muy pronto, antes del amanecer, lo que significa que la recogida en el hotel será a las 5.30 de la mañana, dependiendo de la época del año.
Excursiones diarias desde Marrakech
Si dispones de más de, digamos, cuatro días planeados para quedarte en Marrakech, ¿por qué no aventurarte un poco más lejos de la ciudad para descubrir algunos de sus lugares regionales? Tienes una gran variedad de cosas que ver y hacer que puedes organizar a través de tu hotel o mediante una de las muchas compañías operadoras.
Otra buena día sería preguntar y descubrir lo que sugieren otros turistas, pero para darte algo por donde empezar, aquí te ofrecemos algunas de las destinaciones turísticas más importantes cerca de Marrakech que vale la pena que marques en tu itinerario.
Las Montañas Alto Atlas
La cordillera del Alto Atlas se extiende a través de Marruecos, Argelia y Túnez, y cubre unos 2.500 kilómetros de largo. Se formaron cuando el continente americano colisionó con el continente africano, cerca de unos 300 millones de años atrás. Desde Marrakech es posible apuntarse a varias excursiones, esquiar y visitar los asentamientos de los pueblos bereberes.
La palabra Berebere se refiere al poblado indígena de una zona que una vez se extendió desde el Norte de África hasta el Valle del Nilo, en el Egipto actual, y a algunas zonas de la costa mediterránea. Actualmente, más del 90% de la comunidad que ha sobrevivido vive dentro de Marruecos.
Existen muchos poblados a las afueras de Marrakech donde la gente lleva una vida sencilla y consigue el dinero que puede de los turistas que los visitan. Muchas visitas en Marruecos se realizan fuera de las principales ciudades, y algunas incluyen una parada en estos pueblos donde puedes probar la comida tradicional y comprar artesanía fabricada por los locales.
La ciudad de Essaouira
Esta ciudad tuvo un pasado colorido pues era un fondeadero para los piratas que navegaban las costas. Sorprendentemente, Essaouira se las arregló para defenderse de los esfuerzos de los exploradores ingleses, españoles, holandeses y franceses que durante años intentaron conquistar la ciudad.
Hoy forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Una ciudad portuaria situada en la costa atlántica, a unas dos horas de trayecto en coche desde Marrakech. Un lugar muy popular para surfear con tabla o cometa o para buscar algo de aventura, y también el sitio ideal para montar en camello por la playa si buscas algo más relajado.
Ouarzazate
El nombre de esta ciudad, cuya traducción aproximada es la “Puerta del Desierto” es literalmente la última parada antes de empezar el desierto del Sáhara. Aquí están los Estudios Atlas donde se han rodado varias películas de gran éxito en taquilla como Lawrence de Arabia, Gladiador, de Bradd Pitt, y recientemente, Babel, protagonizado por Pitt y Cate Blanchett. ¡También es un lugar magnífico para viajar en camello por el Sáhara o para ir en un cuatro ruedas por las dunas de arena!
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